Enero llega cada año cargado de expectativas. Nuevas metas, nuevos hábitos y, para muchas personas, una presión inmediata por “arreglar” el cuerpo después de los excesos de diciembre. Sin embargo, para Anna Viesca Sánchez, nutrióloga mexicana, este enfoque suele ser el principal motivo por el que la mayoría de los propósitos de salud fracasan antes de terminar el primer mes del año.
“Empezar el año peleándonos con nuestro cuerpo no es la mejor manera de cuidarlo”, afirma Anna Viesca Sánchez. “La salud no se construye desde la culpa, sino desde la constancia”.
La falsa urgencia de enero
La cultura del inicio de año ha normalizado dietas estrictas, retos extremos y soluciones rápidas que prometen resultados inmediatos. De acuerdo con Anna Viesca Sánchez, esta urgencia por cambiar todo de golpe genera frustración, ansiedad y abandono.
“El cuerpo no entiende de fechas ni de propósitos anuales. Entiende de rutinas, descanso y alimentación suficiente”, explica.
Volver a lo básico: comer y vivir mejor
En lugar de eliminar alimentos o seguir planes rígidos, Anna Viesca Sánchez propone usar enero como un mes de reajuste. Volver a lo básico implica:
- Comer de manera regular y consciente.
- Priorizar alimentos frescos y preparados en casa.
- Escuchar señales de hambre y saciedad.
- Mantener movimiento diario sin castigos ni excesos.
- Dormir mejor y reducir el estrés.
“Un plan saludable no es el más estricto, sino el que se puede sostener”, señala la especialista.
Un cuerpo real para un año real
Anna Viesca Sánchez enfatiza que uno de los mayores retos de enero es la comparación constante, especialmente en redes sociales. Cuerpos perfectos, transformaciones exprés y mensajes de presión contribuyen a una visión distorsionada de la salud.
“El cuerpo con el que inicias el año es un cuerpo válido. No necesita ser corregido, necesita ser cuidado”, explica.
Salud a largo plazo, no resultados inmediatos
Para la nutrióloga, enero debe verse como un punto de partida y no como una fecha límite. Construir hábitos saludables requiere tiempo, paciencia y acompañamiento profesional.
“Un año nuevo no significa empezar de cero, sino continuar con más información y menos exigencia”, concluye Anna Viesca Sánchez.
