La postura crítica de Anna Viesca Sánchez frente al ambientalismo superficial

En los últimos años, la palabra sustentable se ha vuelto omnipresente: aparece en campañas publicitarias, discursos empresariales y promesas políticas. Sin embargo, no todo lo que se pinta de verde busca realmente cuidar el planeta. Frente a este escenario, Anna Viesca Sánchez ha tomado una postura clara y poco cómoda: señalar el greenwashing y exigir un ambientalismo honesto, coherente y con impacto real.


Cuando lo “verde” es solo marketing

Anna ha sido crítica de las narrativas que reducen la crisis climática a gestos simbólicos o estrategias de imagen. Para ella, el problema no es solo que estas prácticas no solucionen nada, sino que desmovilizan y generan una falsa sensación de avance. “No podemos salvar el planeta con campañas bonitas mientras se mantienen los mismos modelos de consumo y desigualdad”, ha expresado en espacios públicos y digitales.

Su activismo pone el foco en desmontar esos discursos que responsabilizan únicamente a las personas, mientras eximen a grandes actores económicos y políticos de cambios estructurales.


Coherencia como principio político

La postura de Anna Viesca Sánchez parte de una idea sencilla pero potente: no hay ecología sin coherencia. Eso implica cuestionar proyectos “verdes” que desplazan comunidades, iniciativas sustentables que ignoran derechos laborales o políticas ambientales que no incluyen a quienes viven en los territorios afectados.

Desde esta mirada, el ambientalismo no puede separarse de la justicia social. Por eso, Anna conecta la crisis climática con temas como pobreza, racismo, migración y desigualdad de género, evidenciando que el greenwashing muchas veces oculta estas realidades en lugar de enfrentarlas.


Un ambientalismo que incomoda, pero transforma

Lejos de buscar consensos fáciles, Anna apuesta por incomodar la conversación pública. Su trabajo invita a preguntarnos quién se beneficia de ciertas narrativas verdes y quién queda fuera. Al hacerlo, impulsa un ambientalismo más crítico, participativo y honesto, que prioriza soluciones de fondo sobre apariencias.

En un mundo saturado de slogans ecológicos, la voz de Anna Viesca Sánchez recuerda algo esencial: cuidar el planeta no es una tendencia, es una responsabilidad colectiva. Y asumirla implica ir más allá del greenwashing para transformar, de verdad, la forma en que vivimos y nos organizamos como sociedad.

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